Antes de que puedas someterte a la cirugía, es fundamental que te encuentres en las mejores condiciones de salud posibles. Durante esta fase, se realizarán varios exámenes y pruebas para asegurar que tu cuerpo esté listo para la intervención y que el riesgo de complicaciones sea mínimo. Estos exámenes incluyen:
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Análisis de sangre: Para verificar la función hepática, renal, los niveles hormonales y posibles deficiencias nutricionales. Esto ayudará a evaluar tu estado general de salud.
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Estudios de imagen: Se pueden realizar estudios como endoscopia o ecografía para evaluar el estado del sistema digestivo y asegurarse de que no haya afecciones ocultas que puedan complicar la cirugía.
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Evaluación psicológica: Es importante que estés emocionalmente preparado para los cambios significativos que vendrán después de la cirugía. La cirugía bariátrica no solo es un cambio físico, sino también mental, por lo que algunos pacientes pueden ser evaluados por un profesional de la salud mental para asegurarse de que tienen el apoyo emocional adecuado.
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Valoración nutricional: Un nutricionista puede ayudarte a comprender mejor los hábitos alimenticios necesarios antes y después de la cirugía.
Con todos estos exámenes, tu cirujano podrá personalizar el procedimiento según tu situación médica y garantizar que sea seguro.
